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Redes que atrapan: redes sociales

En estos días en los que un buen catarro me mantiene en casa, reposando, he dispuesto de muchas horas para leer, escribir y terminar trabajos atrasados. Además saqué un ratito para echar un vistazo a antiguas cuentas de correo electrónico que tengo sin darle apenas uso. Cuando abrí una de ellas encontré varias supuestas invitaciones enviadas por contactos míos. Gente con la que alguna vez intercambié un mail, ya sea personal o por motivos de trabajo. Estas invitaciones venían de sites tan conocidos como Facebook o Tuenti. En ellas se decía que fulano le invita a participar en el circo de moda de estos tiempos: las redes sociales.

Una se precia de estar al tanto de casi todo lo que se cuece por internet. No quiero parecer presuntuosa, pero es así. Son muchas horas trabajando en este medio y mucha afición, además, a las nuevas tecnologías. Pero hay algo que aún no he probado: crearme una cuenta en Facebook o Tuenti. Sé que hay muchas más, pero parece que en España éstas son las más concurridas.

Hoy en día, entre mis amigos, conocidos, clientes y demás, a parte de facilitarte el número de móvil y el correo electrónico, se ha puesto de moda informar sobre su tuenti o feisbuc. Como si dar ese dato fuera de vital importancia. “Aquí tienes mi teléfono, mi mail, y mis fotos chorra de cuando me pongo borracho, o borracha”. Genial. Ahora, a parte de facilitar unos datos necesarios para estar en comunicación, también parece que queda “cool” ir mostrando tu vida privada, tus pensamientos más rocambolescos y tus juergas con los amigos. Personas que, a primera vista parecen normales y serias, pero en cambio, si por casualidad te da por abrir su link a alguna red social, (mi chico está registrado en ambos y por eso las puedo ver. Soy así de cotilla) te encuentras con el “alma de la fiesta”, el “cuerpo serrano tirado en la playa” o “mi nuevo tanga”…

Y es que las modas, según cuales sean, nos idiotizan. Sí. Muchos supongo que no estarán de acuerdo conmigo. Pero es exactamente lo que pienso de estos inventos que tanto éxito están teniendo. No me negaran, sufridos usuarios de las Redes Sociales, que cuantos más amigos o seguidores, o como se diga, tengan, más populares se creen. ¿Verdad? Aunque sea en la “cibervida”.

Hace un par de días leía una noticia, cuando menos curiosa: el creador de Facebook, ese lumbreras que, a parte de ser el tío más famoso de la red se habrá forrado con el invento, está acusado de hacer un uso indebido de las contraseñas del correo electrónico de gente que le hace la competencia en este campo. Sí, como oyen. El chico, ni corto ni perezoso, presuntamente (que hay que andarse con pies de plomo) ha hurgado en los mails de personas que se registraron en su site (ya hay que ser memo para ser de la “compe”, y registrarse facilitando contraseñas de correos privados). Sé, por lo que he leído y por la información de mi pareja, que te dan la posibilidad de facilitar tu correo, además de la contraseña del mismo, para que el sistema busque entre tus contactos por si alguno estuviera registrado en una de estas redes y avisarle que menganito quiere ser tu amigo. A parte, claro, como me pasó a mi, te envían lo que podríamos considerar spam (información que yo no he solicitado que me envíen), para que no te resistas  más y caigas en sus “redes”, nunca mejor dicho. Sin mi consentimiento.

O sea, que encima, sinvergüenzas, o supuesto sinvergüenza. Supongo que en algún tiempo sabremos si la acusación es fundada o no. Pero con la cuenta corriente que le sospecho al interfecto y el país dónde vive (la Ley reserva sus justicia a los más ricos), saldrá de rositas. Pero esto debería servir de  aviso a navegantes. Sobre eso de dar tu contraseña, tus datos privados y demás alegremente al primero, por muy famosa y seria que parezca la web, que te la pida.

Sé de mucha gente que está enganchado a estos sitios. Pasan horas subiendo fotos, autoviolando su intimidad. Contando y narrando situaciones íntimas. En mi lugar de trabajo se le ha tenido que llamar al orden a varias personas por pasar demasiado tiempo, o perder demasiado el tiempo, en horas en las que deberían estar haciendo otras cosas, por ejemplo trabajar. Los seres humanos cada vez somos más animales de modas. Cada vez somos más víctimas de las oleadas de tonterías que se sirven en internet o en televisión. Y esto es peligroso. A parte, repito, de mostrar tu intimidad a todo el mundo, tiene el riesgo de ser adictivo. Como ya está pasando.

No critico a la gente que usa estas redes, dios me libre, sí lo hago a la facilidad del ser humano de dejarse atrapar. Vivimos tiempos en los que la intimidad y la protección de tus datos es fundamental, pero irónicamente, son tiempos en los que cada vez ponemos más fácil y accesible nuestros secretos al primero que quiera conocerlos. Por eso de ser popular en la red y andar a la moda.

Yo, a riesgo de parecer una antigua, seguiré facilitando a amigos y clientes mi móvil y mail, pero si quieren un faisbuk o un tuenti para verme en bikini en la playa van listos! Me puede esperar sentado mi primo, el Mark Zuckerberg, el lumbreras de Harvard, a que le de el gusto de verme creando una cuenta en su güeb.

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Lo que pudo ser y no fue

La compañía Yahoo tiene en su portal un apartado que, a primera vista, parece interesante. Me refiero a Yahoo Respuestas. Una idea, a priori, buena, ya que su espíritu es el de resolver dudas directamente sobre temas tan variados como inmigración, informática, cine, música, salud, historia, literatura, etc, etc.. Un sitio pensado para hacer preguntas concisas y recibir respuestas claras.

La idea, repito, parece  muy buena. Un macro-foro donde los usuarios puedan consultar sobre casi todo. Ya que sus ramificaciones son muy extensas y está bastante bien organizado por temas. Además permite la posibilidad al autor de la pregunta elegir cuál ha sido la mejor respuesta, premiarla, y, aparte, el diseño del foro, permite clasificar a éstos por puntuación, según la experiencia que vayan acumulando en su participación y los méritos que vaya cosechando según su tino al responder y despejar las dudas del “preguntador”. Pero de lo que parece una buena idea y un sitio útil, cuando se vive y se participa, demuestra ser un lugar caótico. Hablo, en este post, de Yahoo Respuestas en español, porque de los otros idiomas que engloba no puedo opinar ya que no he participado. El Yahoo Respuestas que engloba a la comunidad hispanoparlante es de la que voy a hablar.

Muestra varios defectos de diseño, de concepto y de control, no sé si a posta o no, que propician que usuarios malintencionados campen a sus anchas, prácticamente con total impunidad. Tales defectos, desde mi punto de vista son: la posibilidad de repertir nicks ya escogidos por otros usuarios; la posibilidad de, una vez baneado, poder registrarse de nuevo, incluso con el mismo nick; el uso indebido de sub-secciones tan serias como Inmigración, para hacer preguntas maliciosas y ofensivas; la ausencia de moderación, limitándose ésta a eliminar preguntas y respuestas basándose en los reportes que reciban, sin pararse a comprobar si éstos son justificados o no; la posibilidad de clonar a usuarios para realizar preguntas o respuestas, con la única intención de desprestigiarlo y ridiculizarlo; la posibilidad de contar con múltiples cuentas por parte de un mismo usuario e IP, usando éstas, en su mayoría, para auto premiarse y regalarse puntos, sin ningún tipo de control de IPs por parte de los responsables del sitio;  y un largo etecé.

Yo he participado en ese site durante algún tiempo. Lo dejé, simplemente, por las razones arriba enumeradas, y algunas cosas más. A parte, claro, del poco interés de la mayoría de preguntas y respuestas. Salvo honradas excepciones: usuarios bienintencionados, con cultura, ganas de aprender y compartir sus conocimientos. Pero en YR existe un gran número de personas que lo usa como tribuna para insultar, desinformar y mostrar una inmensa malicie, que en la mayoría de foros medio serios del mundo supondrían un baneo ipso facto y la imposibilidad de volver a participar en el mismo. Ya sea con otro nick o con otra identidad. Pero que en YR parece que no interesa. O simplemente les da igual.

Me pregunto el porqué de esta ley del más fuerte es permitida por los responsables del foro. Una marca como Yahoo, prestigiosa y mundialmente conocida, no debería dejar que uno de sus apartados se haya convertido en un vertedero de tarados y “trolles” (salvo excepciones, repito, que las hay). Una ciudad sin ley repleta de indigentes intelectuales, envidiosos, reprimidos y resentidos sociales con el único fin de compensar sus miserias y, de paso, convertir el lugar en algo tóxico y feo.

Pero, como en todo lugar, hay personas que participan de buena fe. Gente culta, informada y que hace un uso del lugar correcto y cordial. Gente sana que llega con las mejores intenciones. Las intenciones de despejar sus propias dudas y de resolver las de los demás. De aprender y enseñar. De esos cada vez quedan menos, porque salen corriendo ante el caos que es YR. Ante los insultos y las malas artes de algunos usuarios. Ante la mala praxis que, en un buen número, hacen del sitio gente insana.

Quizás una se vio contagiada del ambiente. Cayendo a la altura de algunos usuarios. Por eso me fui, no pienso perder más el tiempo en un sitio que rezuma odio y malas intenciones. Un lugar sin ningún tipo de ley, salvo la del número de clicks en el botón de “reportar”. Un sitio, en definitiva, fallido. Lo que pudo ser y no fue por culpa de los responsables de Yahoo y la de sus usuarios.

Yo propuse hace unas semanas la mejora en varios aspectos. El control de las IPs, para evitar múltiples cuentas y el regreso de los baneados, y la de limitar por sistema (que se puede hacer, como en el 99% de los foros del mundo) la repetición de nicks, o sea, que cada nick sea único e irrepetible en el site. Pero parece que YR, que tiene un apartado de sugerencias, lee lo que le interesa y deshecha lo demás. O no lee ninguna, directamente. Una pena.

De ese sitio conservo algunos amigos y amigas. A los que sigo leyendo porque sé que su participación es acertada. Aportando un poco de calma la tempestad de Yahoo Respuestas y, de paso, buenas preguntas y respuestas.

Categorías:Opinión

Cuando el miedo vende

Hoy leía en un diario de tirada nacional que la famosa gripe A, también conocida como H1N1, ha desaparecido, casi por completo, en España. El último caso una señora del País Vasco. Por lo demás el tema se da casi por superado y esa supuesta pandemia que nos vendieron a bombo y platillo entre medios de comunicación, Gobierno y OMS, se queda, como me sospechaba, en aguas de borrajas (por suerte, dicho sea de paso). Y de camino millones de vacunas que no sé qué van a hacer con ellas.

Pero el caso es que hace unos meses asistimos a todo un circo de comercio del miedo. Sí, comercio, porque, de esto, seguro que algunos han salido más ricos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) los ponía de corbata a medio mundo avisando que podríamos estar ante una pandemia que cegara la vida a millones de personas, un organismo que más que vigilar los aspectos médicos y de salud del mundo, parece que se dedicara a sembrar el pánico. Ya pasó con la Gripe Aviar y la de las “vacas locas”.
También los medios de comunicación, como no podría ser de otra manera, pusieron su granito de arena para atemorizar a la población. Recuerdo, como si fuera hoy mismo, las caras de euforia de los presentadores de espacios informativos en televisión adelantando que este invierno sería catastrófico, que morirían miles de personas en España y que nos vayamos preparando. Casi casi vendiendo un Apocalipsis en forma de virus de gripe. Estoy convencida que hay periodistas que disfrutan dando malas noticias o augurando catástrofes. Teniendo a las personas pegadas a la televisión o al periódico asustados, intentando informarse. Porque lo que da audiencias y vende es el miedo. Parece que el morbo de anunciar millones de muertes les llene de orgullo. Si no me creen presten atención a los telediarios, a  las gestos y caras de los presentadores, no tienen nada que ver como cuando dan una buena noticia o una insignificante. Parece que disfrutaran asustando. Alucinante.
Por su parte el Gobierno, y su Ministra de Sanidad a la cabeza, tampoco es que intentaran calmar el asunto. Anunciaron la compra de millones de vacunas, las personas que iban a vacunarse, los llamados grupos de riesgo, y día sí, día también, la veía en una rueda de prensa asustando más a los ciudadanos. Desde ese momento se veía gente por la calle con máscaras tapándose las vías respiratorias. Leí anonadada las absurdas recomendaciones de no dar la mano y mucho menos dos besos al saludar a algún conocido. Cómo debíamos lavarnos las manos, etc. Un circo, oígan. El circo del miedo.

A raíz de todo esto una se pregunta si vivimos en los tiempos del miedo. En los tiempos en los que interesa que la gente sienta MIEDO, que la gente piense que un virus, una bomba, un superterremoto o cualquier vicisitud puede acabar con toda la humanidad como en las películas de corte apocalíptico.. Que pueda acabar de la noche a la mañana con este supuesto mundo idílico que los políticos nos han montado. Me pregunto a quién beneficia todo esto.. Está claro, beneficia al que tenga algo que vender, ya sea información, medicamentos, seguros, votos, etc etc. El miedo se ha demostrado que nos hace reaccionar de forma irracional, que nos hace comprar compulsivamente, votar, devorar periódicos y quedarnos pegados a la televisión en busca de más noticias sobre el tema. El miedo es la mayor forma de manipularnos que tienen. De tenernos controlados y manejados.

Yo, por mi parte, dejé de creerme a pies juntillas cualquier mal vaticinio o mala noticia con tintes de exageración y moda pasajera. Ya tengo algunos añitos (no muchos, pero los suficientes) y la experiencia me ha demostrado que ni calvo ni con dos pelucas. O sea, que las cosas casi siempre no son tan graves como las pintan los medios. Como por ejemplo el famoso cambio climático. No creo que sea tan grave como los de un lado dicen, ni tan leve como los del otro aseguran.
Prefiero quedarme en medio, creerme lo justito de lo que leo u oigo, y seguir viviendo. Lo que tenga que venir vendrá, pero conmigo no van a hacer negocio los vendedores de miedo. Ni lo sueñen.

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Generación NI-NI, contra generación SÍ-SÍ

Nunca lo he visto completo, sé de su existencia por los anuncios y los comentarios de personas, y por las derivas del zapping, que algún día me llevó a él. Además hoy leía un artículo que me ha hecho pensar.

Es correcto demonizar a toda una generación, poniendo en pantalla, en un Reality, a lo peorcito de ella. Me refiero a chicos que, aun viviendo en un país sin crisis y con buen sistema educativo (que no es el caso, por desgracia) pienso que no estudiarían ni trabajarían tampoco. Vagos, golfos y ociosos siempre los hubo. Y los habrá, sea el país que sea, y haya la disponibilidad de empleo que haya.

Yo conozco a muchos chicos y chicas que estudian, o trabajan, o hacen ambas cosas. Como en el artículo que he leído. Chicos responsables y que luchan por hacerse un hueco en el futuro preparándose y de camino, si se puede, sacándose unos euritos en trabajos que le dan para sus caprichos, o para pagarse directamente sus estudios.
Podríamos hacer un programa Generación Sí-Sí, pero eso no vende en la cochina televisión que alumbra a este país. Aquí lo que vende es hacer creer a todos que sus hijos y nuestros jóvenes, los que algún día tomarán el timón de España, son unos niñatos mimados que no tienen la más mínima intención de trabajar ni de prepararse. Eso vende en la Tele Basura. Lo otro no.
Desde el exterior, lo sé de buena tinta, ven ese programa estupefactos de lo que en España se está cociendo. Pero en muchísimos casos no es la realidad. Aunque parece que para muchos la realidad es la que ven en televisión y el resto no cuenta.

Repito, yo veo a diario a chicos con sus libros camino de la Universidad, y por las tardes trabajando en McDonald o haciendo de mensajeros. Y de esos nadie habla porque lo que interesa es contaminar mentes, vender un país al borde el precipicio y alimentar, entre los más jóvenes e incautos, que eso es lo que se “lleva” y casi casi lo correcto.

La corrosiva Generación Tele Basura es la que hace peligrar a este país con programas de este calibre, en algunos casos reales, pero en muchos, irreal. Hay jóvenes que sí merecen la pena, que sí trabajan y que sí estudian. La Generación Sí-Sí.
Va por ellos.

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