In Memorian. Miguel Delibes
Hoy se ha celebrado el funeral de uno de los grandes. Miguel Delibes. El vallisoletano universal. La pluma del cazador.
Miraba la prensa por internet atenta a los muchísimos gestos y condolencias de personas por toda España. Y pensaba que por fin uno de los grandes es enterrado en lor de multitudes. Como debe ser. Como se hacía en la Francia del XIX con sus Victor Hugo, Honoré de Balzac y demás, o en la Inglaterra de la misma época, con sus genios. Concediéndoles merecido homenaje y agradeciéndoles, en su adiós, sus regalos indelebles y eternos en forma de Literatura. Sus genialidades.
Se quejaba Benito Pérez Galdós que en España no se enterraban a los literatos como en otras naciones. Con la pompa que se merecían tales personajes. El suyo, su funeral, el del gran Pérez Galdós, fue como él exigía a los españoles para con los suyos y envidiaba a los extranjeros: las calles de Madrid colapsadas para acompañar al autor de “Episidios Nacionales” a su sepultura. Como se entierra a un grande que fue. Como se hizo en su momento con “El Fénix de los Ingenios” don Félix Lope de Vega y Carpio, al que todos los madrileños dieron su más cálido adiós en recuerdo de sus maravillosas obras que tantas horas hicieron disfrutar a los españoles del siglo XVII en los corrales de comedias. Pero aquí, en España, se fueron en silencio, solos, unas veces por la pobreza, otras por la sinrazón y otras por la ciega incultura en la que este país ha estado sumido tanto tiempo, monstruos de la Literatura como Cervantes, que murió sólo y pobre que ni siquiera tenía para un ataúd, Lorca, Quevedo, etc.. etc..
Uno de los primeros libros que leí en mi vida fue “El Camino” de don Miguel Delibes. Era una niña y en se encontraba, como uno más, en la estantería de mi padre. Me lo leí de cabo a rabo en una tarde de verano. Un libro maravilloso, escrito tal como se habla, o como hablaba Delibes. Desde entonces me aficioné y apasioné por sus obras. Recuerdo “Los Santos Inocentes”, “Cinco Horas con Mario”, “El Hereje” probablemente su obra cumbre, “Mujer de Rojo sobre Fondo Gris”, esa oda y homenaje a su esposa años atrás fallecida.
Decía Reverte que en España sólo quedan dos grandes de verdad de la Literatura vivos: Marsé y Delibes. Y cuanta razón lleva. En tiempos donde los genios escasean hay que reconocer a los privilegiados. A los que de verdad engrandecen el oficio de las letras. Por desgracia, ya sólo nos queda uno.
Pena que no haya disfrutado del más grande reconocimiento de las letras universales. El Nobel. Pero a veces la vida es injusta. Don Miguel lo merecía tanto como otros que sí fueron reconocidos con él.
Descanse en paz. Usted seguirá vivo para siempre en sus obras, en los corazones de los que amamos la Literatura y en sus amados campos de Castilla.
Hasta siempre don Miguel.
